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ROMANCE DE DELGADINA (Romance anónimo. Adaptación musical: Eduardo DeTorre Solano Arreglos: Zamburiel)
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Un rey tenía tres hijas, tres hijas como la plata, la más chica de las tres, Delgadina se llamaba. ------------------------------ Un día, estando comiendo, dijo al rey que la miraba: - Delgada estoy, padre mío, porque estoy enamorada. --------------------------------- - Venid, corred, mis criados, a Delgadina encerradla, si os pidiese de comer, dadle la carne salada; ------------------------------ si os pidiese de beber, dadle la hiel de retama. Y la encerraron al punto en una torre muy alta.
Delgadina se asomó por una estrecha ventana, desde allí vio a sus hermanos jugando al juego de cañas. ------------------------------- - Hermanos, por compasión, dadme un poquito de agua, que tengo el corazón seco y a Dios entrego mi alma. -------------------------------- - Quítate de ahí, Delgadina, que eres una descastada; si mi padre el rey te viera la cabeza te cortara. ------------------------------- Delgadina se quitó, muy triste y desconsolada.
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Luego se volvió a asomar a aquella misma ventana; a sus hermanas las vio bordando ricas toallas. -------------------------------- - Hermanas, por compasión, dadme un poquito de agua, que tengo el corazón seco y a Dios entrego mi alma. -------------------------------- - Quítate de ahí, Delgadina, que eres una descastada; si mi padre el rey te viera la cabeza te cortara. ---------------------------- Delgadina se quitó, muy triste y desconsolada.
Cuando se volvió a asomar a aquella estrecha ventana, a su madre apercibió hilando copos de lana. ----------------------------- - Madre mía, la mi madre, dadme un poquito de agua, que tengo el corazón seco y a Dios entrego mi alma. -------------------------------- - Venid, corred, mis criados, a Delgadina dad agua, unos en jarros de oro, otros en jarros de plata. ---------------------------------- Cuando llegaron a ella la encontraron muy postrada; la Magdalena a sus pies, cosiéndole la mortaja, -------------------------------- el dedal era de oro, la agujita de plata. Los ángeles del Señor bajaban ya por su alma, -------------------------------- ¡las campanas de la gloria ya por ella repicaban!
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